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Cartas al editor

Rev Med IMSS 2004; 42 (4): 343-344

Epónimos en medicina: el síndrome de Down y el bacilo de Hansen

Guillermo Murillo-Godínez

 

Comunicación con: Guillermo Murillo Godínez, Médico internista, Hospital General Regional 1, Querétaro, Querétaro.

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El uso de epónimos en medicina no siempre refleja la realidad histórica de quién describió un padecimiento o el año del descubrimiento crucial de la causa del mismo. Dos ejemplos claros de lo anterior son los ahora conocidos síndrome de Down y el bacilo de Hansen:

 

1. John Langdon Hayden Down (1828-1896) no fue el primero en describir la patología que lleva su nombre; más aún, estaba equivocado en cuanto a su etiología.

Existen posibles representaciones del síndrome de Down en esculturas olmecas que datan de hace aproximadamente 3000 años. La evidencia antropológica más antigua que se conoce del síndrome es un cráneo sajón del siglo VII.1 Las primeras ilustraciones de individuos con síndrome de Down son del pintor Andrea Montegna (siglo XV).2 Según Sindoor, la primera descripción de un niño que presumible-mente tenía dicha patología data de 1838 y se debe a Esquirol.3 En una conferencia celebrada en 1846, Séguin describió a un paciente con rasgos sugestivos del síndrome y designó al padecimiento como idiocia furfurácea o cretinismo.4 Scheerenberger afirma que Duncan en 1866 detalló el siguiente caso: “...una niña de pequeña cabeza, redondeada, con ojos achinados que dejaba colgar la lengua y sólo sabía decir unas cuantas palabras”.5 En el mismo año, el médico inglés John Langdon Hayden Down, director del Asilo para Retrasados Mentales de Earlswood, en Surrey, Inglaterra, publicó en London Hospital Clinical Lectures Reports, un artículo de una página en el que presentaba una reseña minuciosa de un grupo de pacientes con discapacidad intelectual que mostraban características físicas muy semejantes. En dicho reporte titulado “Observaciones sobre una clasificación étnica de idiotas”6 tipificaba cuatro grupos: mongólicos, etíopes, malayos e indoamericanos (caucásicos e indios). La clasificación ha sido descartada casi en su totalidad, sobreviviendo sólo el primer término.7,8 En 1961 se propuso la utilización de la denominación síndrome de Down.7

Consecuentemente, hablar de síndrome de Down y, aún peor, de mongolismo, es una injusticia histórica y racial. Por lo anterior, como equivalentes se han propuesto los términos trisomía 21 o trisomía G1.9,10

2. En cuanto a la lepra, popularmente llamada mal de San Lázaro, el epónimo enfermedad de Hansen es correcto desde el punto de vista histórico. Sólo uno de los autores consultados quizá propondría que a la lepra se le denominara no como enfermedad de Hansen o hanseniasis sino como enfermedad de Hansen-Neisser,* pues refiere que el bacilo causante fue un codescubrimiento.11 En realidad el problema estriba en otro aspecto: ¿en qué año descubrió el médico noruego Gerhard Armauer Henrik Hansen el Mycobacterium leprae? La respuesta, por extraño que parezca, es incierta.

Probablemente la lepra tuvo su origen en el centro de África hace 15 mil años antes de nuestra era, pero no fue sino hasta el siglo XIX cuando Hansen identificó el micro-organismo causante. Sin embargo, tanto para los empíricos como para los médicos (lo que resulta más grave) es incierto el año en que llevó a cabo su descubrimiento; las fechas reportadas tienen una variación de 15 años:

 

Diccionario Enciclopédico Quillet              12         1868

Weish                                                    13         1869

Lían                                                       14         1871

Arenas                                                   15         1872

Cortina, Jawest y Sanz                            8,17,18  1873

Saúl                                                      19   1873-1874**

Encarta 99 y Alcamo20,21            1874

Llaca                                                     22         1876

Smith                                                    23         1878

Barquín, Cordero y Smith                        11,24,25      1879

Moncada                                                26        1883

 

Referencias

1. Pueschel SM. A historical viewpoint: Down syndrome growing and learning. En: Pueschel SM, editor. Down syndrome human potentials for children series. Kansas city; 1981. p. 37-39.

2. Pueschel SM. Síndrome de Down. Hacia un futuro mejor. Fundación Síndrome de Down de Cantabria. España: Masson; 1991. p. 31-36.

3. Sindoor SD. Down syndrome. A review of the literature. Oral Surg Oral Med Oral Pathol Oral Radiol Endod 1997;84:5279-5285.

4. Jasso L. El niño Down. Mitos y realidades. México: El Manual Moderno; 1991. p. 29.

5. Scheerenberger RC. A history of mental retarda-tion. Baltimore: Brooks Publishing; 1983. p. 56-58.

6. Down JLH. Observations on an ethnic classification of idiots. London Hosp Clin Lect Rep 1866; 3:259.

7. López MPM, Pares VG, López PR, Borges YA, Valdespino EL. Reseña histórica del síndrome de Down. Rev Mex ADM 2000;57(5):193-199.

8. Cortina L, Fenollosa R. Crónica de la medicina. Barcelona: Plaza & Janés; 1993. p. 310, 513.

9. Lejeune J, Gautier M, Turpin R. Etude des chromo-somes somatiques de neuf enfants mongoliens. C R Acad Sci 1959;248:1721-1722.

10.García ES. El niño con síndrome de Down. México: Diana; 1997. p. 21-38.

11.Barquín CM. Historia de la medicina. México: Francisco Méndez Oteo Editor; 1989. p. 297.

12.Diccionario Enciclopédico Quillet. México: Editorial Cumbre; 1985, tomo 7, p. 402.

13.Weish O. Mycobacterium leprae. En: Tay SJ, editor. Microbiología y parasitología médicas. México: Méndez Editores; 1994. p. 335.

14.Lían EP. Historia de la medicina. Barcelona: Ediciones Científicas y Técnicas; 1978. p. 486-487.

15.Arenas R. Dermatología. Atlas, diagnóstico y tratamiento. México: McGraw-Hill-Interamericana; 1996. p. 278.

16.Bearn AG. Principios de genética. En: Beeson PB, McDermott W. Tratado de medicina interna de Cecil-Loeb. México: Interamericana; 1977. p. 34-42.

17.Jawest E, Melnick JL, Adelberg EA, Brooks GF, Butel JS, Ornston LN. Microbiología médica. México: El Manual Moderno; 1987. p. 297.

18.Sanz CB. Lepra. En: Rozman C. Medicina interna de Farreras. Madrid: Mosby-Doyma; 1995. p. 2371.

19.Saúl A. Lecciones de dermatología. México: Méndez Editores; 2000. p. 85.

20.Enciclopedia Encarta 99. Microsoft, Inc., 1999.

21.Alcamo IE. Fundamentals of microbiology. Massachusetts: Addison-Wesley Publishing Co. Inc. Reading; 1983. p. 599.

22.Llaca V. Lepra. A M Querétaro 2004;26(422):2-A.

23.Smith DT. Otras especies de Mycobacterium. En: Joklik WK, editor. Microbiología de Zinsser. Buenos Aires: Editorial Médica Panamericana; 1983. p. 649.

24.Cordero GE, Fajardo OG. Gerhard Henrik Armauer Hansen y la lepra. Rev Med IMSS 1994; 32(5):479-480.

25.Smith DW. Micobacterias. En: Braude AI, editor. Microbiología clínica. Buenos Aires: Médica Pana-mericana; 1984. p. 480.

26.Moncada B. Lepra. En: Uribe M, editor. Tratado de medicina interna. México: Médica Panamericana; 1995. p. 388.

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